Crónicas de Jürgen von AS

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Crónicas de Jürgen von AS

Mensaje por Kouran von AS el 22/2/2009, 7:59 pm

Primavera de 1042, Sexta Era

Mis padres siguen sin aparecer, hace meses que marcharon a su misterioso viaje, por lo que se rumorea, tomaron una casa en Escocia o Irlanda, por una de esas islas del sur.
Temo que no volveré a verlos, pues al marcharse, encargaron a Konstanze que cuidará de mí y de mi hermana, pero lo más preocupante, es que abdicaron, por lo que ahora, me encuentro sumergido en el inmenso papeleo del gobierno.
El Santo Padre, Beren Erchamion me ha escrito, diciendome que si pasado un año nadie sabe nada de ellos, serán dados por muertos.
Rezo porque aparezcan, aunque al ver la mirada de Konstanze, sé que de nada va a servir.

Verano de 1042, Sexta Era

He tomado la determinación de guiar a los esmirnianos a un nuevo hogar, la isla de Simartha es demasiado pequeña para el, cada vez mayor, número de esmirnianos.
Los más ancianos y algunos jovenes quedarán atrás, por si mis padres regresasen.
Aunque cada vez, tengo menos esperanzas de volver a verlos.
Sé que Konstanze está preparando mi fiesta de cumpleaños, dieciseis... temo que ya empiecen a buscarme una prometida, Konstanze insiste en ello, pero no pienso casarme por deber, lo haré el día que me cruce con esa mujer que noto por las noches, invade mis sueños, pero nunca consigo ver su rostro.

Otoño de 1042, Sexta Era

La misteriosa mujer de los sueños sigue apareciendo, hago un gran esfuerzo, pero no consigo verle el rostro, tan sólo he logrado ver sus ojos, tan hermosos... no puedo describirlos con palabras.
¿Será este el legado del que ha veces oi hablar a Konstanze con mi padre?, la profecia del fuego, ¿será cierto que la sangre del Fenix corre por mis venas?, algún día lo descubriré, sin duda.
Por lo demás, seguimos la larga marcha, sin noticias de Simartha.
Cada día, recorremos grandes distancias, cruzando el continente hasta una tierra llamada ASgard.
Parece ser, que la cruenta guerra librada por los adoradores del Dragón, arrasó esas tierras, hubo muchos muertos, demasiados según me contaron mis padres.
Con mi ayuda y la de mi gente, estoy seguro de que podremos hacer florecer de nuevo a ese orgulloso pueblo y traerles prosperidad, al parecer, muchos otros nobles marchan hacia allí con el mismo proposito que el mio.
¿Alguna vez acabará una Era sin traer tanta muerte y destrucción?....

Invierno de 1042-1043, Sexta Era

Hemos embarcado ya todos los pertrechos y marchamos al norte por este frio mar.
Cientos de navios forman la armada real, todos ellos el orgullo de nuestro ancestral pueblo.
Hemos echo libaciones a los dioses, en especial a Neptuno, pidiendo un viaje en calma y seguro.
Una gran emoción recorre mi cuerpo al pensar en que el viaje esta llegando a su fin, tan sólo unos meses a bordo del Tridente de Neptuno y pisaremos ASgard, nuestro nuevo hogar.

Invierno de 1044, Séptima Era

Hemos llegado, al fin... por desgracia, hemos perdido más de quince navíos y otros tantos, dañados.
No puedo quitarme de la cabeza a los que han caido al mar, como sus rostros se tornaban blanquecinos y en sus ojos, veia la desesperación, el miedo, el cansancio... y finalmente, la resignación a morir ahogados o congelados.
Los que llegamos, no somos los que partimos, el agotamiento, el miedo, el dolor por los caidos, nos ha mermado, esperabamos una tierra rebosante, y tan sólo veo nieve, montañas, arboles muertos, ¿que nos espera?...

Primavera de 1044, Séptima Era

¡Conozco su nombre!, llevo meses entrenandome, y al fin voy haciendo progresos con el dominio de la Llama del Mañana, oi como la llamaban.. ¡Melanthe!, todavía me estremezco al recordarlo.
Algo me dice que estoy en el camino correcto, no sólo para encontrarla, si no para salvar a mi pueblo.
Llegó una carta del Santo Padre, se ha declarado muertos a mis padres, dice que es su deseo proclamarlos Santos a los dos, por su esfuerzo en mantener la fé en tierras plagadas de infieles.
Por otro lado, los arboles vuelven a tener hojas y se recuperan, con el deshielo, el rio se ha llenado por completo y la nieve derretida, ha dejado ver la verdisíma hierba que bajo ella se escondía, este lugar, es maravilloso.
La gente, aunque al principio recelo de mi, empieza a apreciar la ayuda, son casí todo huerfanos y viudas, al parecer, muchas ya han intimado con mis hombres, aunque en algunas zonas, los nativos se han mostrado hostiles, nuestros caballeros han demostrado una vez más ser los mejores, aunque las bajas han comenzado, más de 200 lanceros y caballeros muertos, pero ya casí dominamos el sector.
He fundado la ciudad de Esmirna, en honor a la ciudad nativa de nuestro pueblo y hogar ancestral de mi familia.
En sueños, la he visto de nuevo, caminaba por el oeste... sin duda, debe encontrarse cerca, he mandado exploradores, para que me informen de que hay en esa dirección.
Pronto sabré hacia donde he de ir... me muero de impaciencia por seguir mi viaje personal.

Verano de 1044, séptima Era

Mis esfuerzos guiando a los valientes guerreros esmirnianos dan su fruto, mis dominios se extienden por buena parte de la llanura y cordilleras en derredor de la ciudad que fundamos al llegar aquí, Esmirna.
Al oeste, he sabido que se encuentra una joven llamada Melanthe, ¿será la de mis visiones?, no la he visto y sin embargo, algo me empuja a ir a la ciudad que ha alzado, que lleva, curiosamente, el mismo nombre que el hogar de mi madre, AnGeluS, ¿será una señal de la Diosa?, pronto lo sabre.
Tras la visita, desastrosa de los ancianos, se me denego mi justo ascenso por cuestiones de oro, ¡una vergüenza que esos ancianos se fijen más en las bolsas de los demás que en la grandeza de sus obras!, pero no importa, la próxima vez será.
Por ahora, he echo mis pertrechos y con el petate a lomos de un corcel, marcho camino a esa ciudad donde la misteriosa mujer que en sueños consigo sentir, tiene su residencia.
Dejo la ciudad en manos de la sabia Konstanze, sé que ella cuidará bien de la ciudad en mi ausencia.
No sé que me depara este viaje, pero soy optimista y presiento que con cada paso que doy, cada paso que me aleja de mi hogar, me conduce a mi destino, y por alguna razón que desconozco, no sólo no me da miedo, si no que me siento ansioso y tan sólo una palabra llega a mi mente, traida por el viento... Melanthe...
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Re: Crónicas de Jürgen von AS

Mensaje por Kouran von AS el 22/2/2009, 10:37 pm

Verano de 1044, séptima Era

Mis esfuerzos guiando a los valientes guerreros esmirnianos dan su fruto, mis dominios se extienden por buena parte de la llanura y cordilleras en derredor de la ciudad que fundamos al llegar aquí, Esmirna.
Al oeste, he sabido que se encuentra una joven llamada Melanthe, ¿será la de mis visiones?, no la he visto y sin embargo, algo me empuja a ir a la ciudad que ha alzado, que lleva, curiosamente, el mismo nombre que el hogar de mi madre, AnGeluS, ¿será una señal de la Diosa?, pronto lo sabre.
Tras la visita, desastrosa de los ancianos, se me denego mi justo ascenso por cuestiones de oro, ¡una vergüenza que esos ancianos se fijen más en las bolsas de los demás que en la grandeza de sus obras!, pero no importa, la próxima vez será.
Por ahora, he echo mis pertrechos y con el petate a lomos de un corcel, marcho camino a esa ciudad donde la misteriosa mujer que en sueños consigo sentir, tiene su residencia.
Dejo la ciudad en manos de la sabia Konstanze, sé que ella cuidará bien de la ciudad en mi ausencia.
No sé que me depara este viaje, pero soy optimista y presiento que con cada paso que doy, cada paso que me aleja de mi hogar, me conduce a mi destino, y por alguna razón que desconozco, no sólo no me da miedo, si no que me siento ansioso y tan sólo una palabra llega a mi mente, traida por el viento... Melanthe...

Otoño de 1044, Séptima Era

Llegue al hogar de la joven, mas no la encontre allí, me dijeron que habia ido en busca del Mjolnir (el Martillo de Thor).
Así pues, sus sirvientes me ofrecieron cobijo y aquí me encuentro, esperandola, ansioso y nervioso a partes iguales.
Sigo entrenandome en el uso y dominio de Las Llamas del Mañana y logre verla, sé que encontrará el Martillo, la he visto alzarlo al cielo, clamando su logro, estaba preciosa, el viento del sur agitaba sus cabellos caoba y su piel, tostada por el largo viaje y el fuerte sol del sur, le dan un aire todavía más exótico, aunque nada es comparable a esa piel lechosa que posee, y que parece nieve, una nieve que invita a ser acariciada, besada.
Konstanze me escribe a menudo, diciendome que han alzado un templo en honor a la Diosa, está cerca de Esmirna, en un valle cerrado por montañas, estoy ansioso por ver tan magnifica demostración de fé y arte fundidos en un solido pero magestuoso edificio.
Por otro lado, he decidido usar mi propio escudo de armas, el de mi padre, aunque hermoso y sofisticado, esta diseñado por y para él, yo debo hacerme mi propio nombre y para eso, necesito primero dejar la sombra de mis padres atrás.
Justo cuando estaba pensando en eso, el ya conocido calorcillo interior llegó, y comenzo a ser más profundo y a llenarme por entero, como si mi alma ardiese.
Y de nuevo, me sumergi en ese extraño mundo, donde el fuego se revela como vida y esperanza unas veces, y muerte y desespero en otras.
Vi el sol, cubriendo el cielo de un intenso amarillo anaranjado y vi la luna, cubriendo la negra noche con su pálido esplendor.
Ese será mi nuevo emblema, perfecta fusión de la dualidad, equilibrio en todos los sentidos.
Así también recordaré, que tras la oscura noche, siempre llega un nuevo amanecer.. nos recordará a todos, que la esperanza, nunca debe desaparer.
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Re: Crónicas de Jürgen von AS

Mensaje por Kouran von AS el 28/2/2009, 9:53 pm

Invierno de 1044, Séptima Era

Me encontraba feliz, descansando, cuando mi valiente explorador, el capitán Feuerstein irrumpió en mis aposentos, advirtiendome del ataque por parte de un vecino, cuyo nombre, apenas si sé escribir.
Un asgardiano que desea expulsar a todos los que llegamos, y pretendia arrebatar cuanto posee a Melanthe, mi vecina, la mujer que aparece en mis sueños y cuya mirada, ha arrebatado mi corazón.
No podia dejarla, esa ciudad, era el único punto seguro donde encontraría a Melanthe, así que me di prisa y escribir una escueta nota, que envie mediante una paloma a Esmirna.
Sin apenas tiempo para ponerme la armadura, corrimos a los establos, donde tomamos nuestros corceles y salimos de la ciudad de Angelus.
Por desgracia, cuando nosotros saliamos, el cerco se cerraba y el capitán, fue alcanzado por una flecha, que atraveso su garganta.
Sabia que no podia hacer nada por él, así que continue mi camino al este.
Pasados apenas cinco días, vi una gran columna de polvo en el horizonte.. mi ejército, estaba llegando.
Al mando iban la comandante de guarnición Adalqisa von Ritterland, hija de la Consúl que murió en la defensa de Esmirna ante los adoradores del Dragón, y el capitán de las Amanozas, Alric Sonnenberg.
Un centenar de Katafractas y Valquirias Amazonas y miembros del Cuerpo de Exploradores estaban presentes.
Tomé el mando y avanzamos, la misión era sencilla, tomar las tierras enemigas y apresar al asgardiano rebelde y traicionero.
Di ordenes al Cuerpo de Exploradores de que enviasen hombres a rodear la capital enemiga y me avisaron, de que no encontraban resistencia alguna a su paso.
Fuimos tomando posiciones, sin encontrar oposición o resistencia alguna, hasta que llegamos a la ciudad enemiga... desconozco lo que pone en el portón, yo, la he rebautizado como Ascalón.
Al parecer, no estaban preparados, y nuestro ataque les cogió por sorpresa, sin su equipo puesto, eran poco más que campesinos.
Sus guerreros, presa del pánico, trataron de escapar, pero mi caballería era más rápida y no tardamos en darles caza a todos, incluidos los oficiales.
No perdoné vida alguna, el villano asgardiano, ha conseguido eludir por dos días y sus noches a mis guerreros, pero tarde o temprano, caerá.
Lo más importante, es que salve Angelus y podre conocer al fin, a Melanthe.
Sabiendo que todo estaba bajo control, di orden a Adalqisa de que tomase el mando y se ocupase de todo y puse rumbo, con cinco de los más destacados guerreros, hacia Angelus.
Los cinco valientes que me acompañan, son WolfGod, un bretón algo temerario, pero muy rápido y hagil, no sé como, pero parece tener un oido y olfato fuera de lo normal.
Valerie, una normanda, también llamada "Val o Baal" por sus compañeros, que tiene una singular sed de sangre, no pestañea y sesga vidas como si respirase, con una naturalidad que en ocasiones, da miedo.
Tania, apodada "Tanit", una eslava con una sensualidad y belleza nunca vistas, pero tan letal como bella.
Dietrich von Krieg, un teutón singular, parece algo loco, pero me he percatado de que sabe cosas, no sé si sus corazonadas son una bendición de la Diosa o suerte, pero hasta ahora, ha acertado de lleno.
Y en ultimo lugar.. Isistrata, una griega, mitad hechicera, mitad fisica (médica), que suele ser llamada "Isis".
Hace honor a su apodo, pues sin duda, la mágia y la curación son un talento innato en ella.
Con tan variopinto grupo, voy al encuentro de mi destino...

Invierno - Otoño de 1044 al 1045, Séptima Era

Crónica de la muerte del Tirano de Ascalón

La nieve, cubria totalmente la ciudad de Ascalón, cada calle y tejado.
En esas frias mañanas, un 10 de Enero, llego un oficial, con la armadura de la caballería real, avisando de que sus compañeras habian capturado al asgardiano.
Al medio día lo llevaron ante la comandante Adalqisa, que lo juzgo y sentenció a muerte mediante descuartizamiento.
Esa misma tarde, el reo sufrió docenas de azotes con un látigo de trece colas, al final de cada cola, se encontraba atada una media luna de plata afilada.
Con cada latigazo, la carne se abria y brotaba la sangre en gran cantidad, llegando a dejar sus huesos al aire.
Despues, fue confinado en una de las insalubres celdas de la ciudad, donde paso más de un mes esperando, padeciendo fiebres altas y pesadillas.
Hasta que por fin, el 14 de Febrero, fue llevado a la plaza y cuatro caballos estiraron de sus extremidades hasta que estas se desgarraron y acabaron por ser arrancadas de su cuerpo, tiñendo la blanca y pura nieve, con su sangre carmesí, en tal cantidad sangro, que termino por tornarse negra.
Los cientos de guerreros asgardianos que servian al Tirano de Ascalón, se han rendido y han jurado lealtad a la corona de Esmirna, de momento, los mantendre alejados de la ciudad, expandiendo mis fronteras, sin duda, me serán utiles estos inesperados refuerzos.
Ahora, las tropas que acampaban amenazantes ante las murallas de Angelus, se han unido a su guarnición y custodian la ciudad.
Tan sólo puede ser obra de la mismisíma Diosa, señora de la guerra, que estos hombres, otrora salvajes, sean hoy fieles sirvientes de mi reino.

Por otro lado.. Melanthe ha llegado, y ni más ni menos, que habiendo conseguido el martillo.
Estos días que estoy pasando en su compañia, son inolvidables, me siento tan extrañamente feliz a su lado.. todas las preocupaciones desaparecen, el tiempo se detiene y tan sólo existe ella.
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